Aquel chico.
El chico del metro.
Aquel chico tan extraño.
¿Por qué estaba ahí?
No era ninguna novedad que alguien fuera nuevo en ese colegio, pero aun asi..
Piensa en acercarse pero está demasiado avergonzada por lo de el día pasado, y decide buscar otro sitio en el que pasar el recreo.

Se sienta en una esquina del patio.
El frío es demasiado violento.
Aunque algunas chicas que conoce que estaban cerca se han sentado a su lado y están comentando, ella no presta atención a la conversación.
Ella es única.
Nadie la comprende, no hay manera de que nadie lo haga.
Y si por asomo alguien pudiera, no la comprendería como ella quiere, definitivamente lo negaría.
Porque sentir que no hay nadie como ella es lo que la distingue y es lo que le da fuerza.
Es lo que a ella le gusta ser.
Especial, única y especial.
Alguien se interpone entre los cálidos rayos de sol que asoman por los soportales y una sombra la cubre, levanta la mirada.
-Hey! ¿Por qué tan seria?

Es Sonia.
Siempre sonriendo,ojalá pudiera ser como Sonia, siempre tiene una sonrisa en la cara.
Decide acompañarla con las demás chicas del grupo, total, por un día,no viene mal estar acompañada.
Unos pequeños brazos la toman por a espalda y la abrazan con fuerza.
Es Isabel.
-Ana! Dónde estabas? Te echábamos de menos,deja de marginarte!!
-Lo siento.
-Ufff qué aburrida eres, deja de poner cara seria!
Lo cierto es que le gustaría estar tan feliz como ellas, pero a la vez, tampoco le apetece.
Y al mismo tiempo no quiere decepcionarlas, así que se limita a sonreír tímidamente y entonces la chica que tiene detrás le da un sonoro beso en la mejilla.
Ana enrrojece de vergüenza, pero se limita a quedarse quieta y dejarse llevar; al fin y al cabo, la están animando, no?
Cuando suben a las clases, decide prepararse para la clase de inglés y pone sus libros en la mesa de Lili, la cual es suya en las horas que acapara esa asignatura.
La anterior dueña de la cajonera está demasiado ocupada charlando con sus amigas para darse cuenta de que la profesor ha entrado al aula y está mirándola cada vez más intensamente.
Cuando se percata, coge sus libros a toda prisa y se despide de Ana, con otro beso sonoro en la mejilla.
Ésta se sonrroja de nuevo, ¿qué pasa con los besos hoy?
Empieza la clase y se nota que la profesora está de mal humor.
Están leyendo un libro, el cual no es muy interesante, los murmullos no paran de correr por la clase de un lado a otro.
Uno de ellos trata de captar la atención de Ana.
Es Iván.
-Ana...ey Ana...Aaa~naaaaa~
-mmh? Qué pasa?
-Dime algo,que estoy aburrido
La pregunta le pilla por sorpresa y se queda en blanco.
Pero no quiere quedar mal, al fin y al cabo; es un chico, un chico que la conoce y le hace caso, y es Iván; así que se pone a pensar en cualquier chorrada.
Está tan concentrada buscando alguna cosa que contar que no se da cuenta de que la profesora les está mirando.
-Esque no se me ocurre..
-Va,piensa algo!¿Por qué página vas?
-Pues...
-Eso;Ana,¿por qué página vamos?
Ups...esa no era la voz de Iván.
La profesora pone su típica cara sarcástica.
-Si la querida pareja de la primera fila nos lo permite; seguiremos la lectura, Ana, sigue tú, página 09.

Odia hablar en público, y leer es casi lo mismo.
Con la voz algo temblorosa por la riña y las risas por lo bajo de sus compañeros, lee algunos párrafos,
maldiciéndolo todo, y a la profesora en su interior, aunque la culpa no fuera suya.
Cuando al final deja de leer, suspira y esconde su cara detrás del libro de lectura.
Otra voz de murmullo la molesta.
-Ana...oye Ana...
Levanta la mirada, intentando expresar un "estoy hasta las narices de ti", es Iván otra vez.
Está tapándose la boca con el libro para que la profesora no le vea.
-Lo siento, ha sido mi culpa.
Y le mira con los ojos muy abiertos.
No le ve a boca, pero sabe que a sonreído y su sonrisa se la sabe de memoria.
Esconde la cara detrás del libro otra vez para que no le vea sonrojada.

Es un tonto, pero qué bien le cae.
Levanta otra vez la cabeza, e intenta ponerle cara de sarcasmo, pero él estaba mirándola y eso le hace automáticamente poner su sonrisa de niña boba.
Le pasa siempre cuando un chico le mira, ya esté a punto de llorar o enfadada, siempre sonríe, y es algo que le saca de quicio.
Porque no le gusta sonreír.
Y menos cuando no quiere sonreír.
Luego le duelen las mandíbulas y se avergüenza de sí misma.
En ese momento terminan las clases y empieza a recoger sus libros.
Camina hacia la puerta del aula para salir al pasillo, y, de ahí, a su clase normal, pero la gente está pasando y decide esperar.
Iván ya ha recogido sus libros, ya que el Set2 de Inglés es en su clase y está listo para salir a comer, se pone al lado de Ana y empieza a reírse por lo que ha pasado en clase, comentándolo como si no hubiera un mañana.
Ella sigue la conversación como puede, no sabía que podía hablar tanto.
Cuando se le pasa la gracia del momento, empieza a hablar con sus amigos, y ella decide que el pasillo está lo suficientemente despejado para salir.

Apenas da un paso y se da la vuelta.
Es extraño, por un momento pensó que la estaban mirando.
Suele pasar, así que sigue su camino.
El chico del metro.
Aquel chico tan extraño.
¿Por qué estaba ahí?
No era ninguna novedad que alguien fuera nuevo en ese colegio, pero aun asi..
Piensa en acercarse pero está demasiado avergonzada por lo de el día pasado, y decide buscar otro sitio en el que pasar el recreo.
Se sienta en una esquina del patio.
El frío es demasiado violento.
Aunque algunas chicas que conoce que estaban cerca se han sentado a su lado y están comentando, ella no presta atención a la conversación.
Ella es única.
Nadie la comprende, no hay manera de que nadie lo haga.
Y si por asomo alguien pudiera, no la comprendería como ella quiere, definitivamente lo negaría.
Porque sentir que no hay nadie como ella es lo que la distingue y es lo que le da fuerza.
Es lo que a ella le gusta ser.
Especial, única y especial.
Alguien se interpone entre los cálidos rayos de sol que asoman por los soportales y una sombra la cubre, levanta la mirada.
-Hey! ¿Por qué tan seria?
Es Sonia.
Siempre sonriendo,ojalá pudiera ser como Sonia, siempre tiene una sonrisa en la cara.
Decide acompañarla con las demás chicas del grupo, total, por un día,no viene mal estar acompañada.
Unos pequeños brazos la toman por a espalda y la abrazan con fuerza.
Es Isabel.
-Ana! Dónde estabas? Te echábamos de menos,deja de marginarte!!
-Lo siento.
-Ufff qué aburrida eres, deja de poner cara seria!
Lo cierto es que le gustaría estar tan feliz como ellas, pero a la vez, tampoco le apetece.
Y al mismo tiempo no quiere decepcionarlas, así que se limita a sonreír tímidamente y entonces la chica que tiene detrás le da un sonoro beso en la mejilla.
Ana enrrojece de vergüenza, pero se limita a quedarse quieta y dejarse llevar; al fin y al cabo, la están animando, no?
Cuando suben a las clases, decide prepararse para la clase de inglés y pone sus libros en la mesa de Lili, la cual es suya en las horas que acapara esa asignatura.
La anterior dueña de la cajonera está demasiado ocupada charlando con sus amigas para darse cuenta de que la profesor ha entrado al aula y está mirándola cada vez más intensamente.
Cuando se percata, coge sus libros a toda prisa y se despide de Ana, con otro beso sonoro en la mejilla.
Ésta se sonrroja de nuevo, ¿qué pasa con los besos hoy?
Empieza la clase y se nota que la profesora está de mal humor.
Están leyendo un libro, el cual no es muy interesante, los murmullos no paran de correr por la clase de un lado a otro.
Uno de ellos trata de captar la atención de Ana.
Es Iván.
-Ana...ey Ana...Aaa~naaaaa~
-mmh? Qué pasa?
-Dime algo,que estoy aburrido
La pregunta le pilla por sorpresa y se queda en blanco.
Pero no quiere quedar mal, al fin y al cabo; es un chico, un chico que la conoce y le hace caso, y es Iván; así que se pone a pensar en cualquier chorrada.
Está tan concentrada buscando alguna cosa que contar que no se da cuenta de que la profesora les está mirando.
-Esque no se me ocurre..
-Va,piensa algo!¿Por qué página vas?
-Pues...
-Eso;Ana,¿por qué página vamos?
Ups...esa no era la voz de Iván.
La profesora pone su típica cara sarcástica.
-Si la querida pareja de la primera fila nos lo permite; seguiremos la lectura, Ana, sigue tú, página 09.
Odia hablar en público, y leer es casi lo mismo.
Con la voz algo temblorosa por la riña y las risas por lo bajo de sus compañeros, lee algunos párrafos,
maldiciéndolo todo, y a la profesora en su interior, aunque la culpa no fuera suya.
Cuando al final deja de leer, suspira y esconde su cara detrás del libro de lectura.
Otra voz de murmullo la molesta.
-Ana...oye Ana...
Levanta la mirada, intentando expresar un "estoy hasta las narices de ti", es Iván otra vez.
Está tapándose la boca con el libro para que la profesora no le vea.
-Lo siento, ha sido mi culpa.
Y le mira con los ojos muy abiertos.
No le ve a boca, pero sabe que a sonreído y su sonrisa se la sabe de memoria.
Esconde la cara detrás del libro otra vez para que no le vea sonrojada.
Es un tonto, pero qué bien le cae.
Levanta otra vez la cabeza, e intenta ponerle cara de sarcasmo, pero él estaba mirándola y eso le hace automáticamente poner su sonrisa de niña boba.
Le pasa siempre cuando un chico le mira, ya esté a punto de llorar o enfadada, siempre sonríe, y es algo que le saca de quicio.
Porque no le gusta sonreír.
Y menos cuando no quiere sonreír.
Luego le duelen las mandíbulas y se avergüenza de sí misma.
En ese momento terminan las clases y empieza a recoger sus libros.
Camina hacia la puerta del aula para salir al pasillo, y, de ahí, a su clase normal, pero la gente está pasando y decide esperar.
Iván ya ha recogido sus libros, ya que el Set2 de Inglés es en su clase y está listo para salir a comer, se pone al lado de Ana y empieza a reírse por lo que ha pasado en clase, comentándolo como si no hubiera un mañana.
Ella sigue la conversación como puede, no sabía que podía hablar tanto.
Cuando se le pasa la gracia del momento, empieza a hablar con sus amigos, y ella decide que el pasillo está lo suficientemente despejado para salir.
Apenas da un paso y se da la vuelta.
Es extraño, por un momento pensó que la estaban mirando.
Suele pasar, así que sigue su camino.

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